¿Por qué explotan o se hinchan las baterías de algunos teléfonos?

Los fallos de fabricación y la progresiva miniaturización traen de la mano un mayor riesgo de combustión. Eso sí, sigue siendo algo muy raro… aunque posible.

aspecto del nuevo Samsung Galaxy Note 8

Con el iPhone X, Samsung ha redoblado sus acciones de marketing para el Note 8, su actual estrella de la corona. Una de ellas, llevada a cabo junto a una aerolínea, no está tan pensada para aumentar la fama del terminal sino para borrar los fantasmas de su antecesor, el malogrado Note 7, que acabó retirado del mercado tras dos ‘recalls’ fruto de las explosiones de su batería.

Así y todo, el Note 7 no ha sido el único smartphone en el que hemos visto casos de explosiones o deformaciones en la batería. Basta con echar un ojo a la hemeroteca para encontrar casos de otros fabricantes, como el iPhone 8, el OnePlus One, el Sony Xperia Z2, el LG G5 o el Huawei P9 Plus. Claro que ninguno tuvo la magnitud del Note 7 y no tuvieron que hacer dos ‘recall’ de emergencia antes de que las consecuencia fueran aún peores.

En cualquier caso, ¿por qué pueden llegar a ocurrir estas situaciones? ¿Cómo es posible que una batería acabe hinchándose hasta deformar el móvil entero o, directamente, estallar?

El peligro, sobrecalentarse

batería de litio muy sobrecalentada

Las baterías de litio -hoy, en la totalidad de los teléfonos del mercado- no son peligrosas per se. Contienen material inflamable, pero podemos llevarlas tranquilamente en el bolsillo, incluso a más de 40ºC. O no preocuparnos si se nos cae escaleras abajo… al menos, preocuparnos de que nada pueda incendiarse. No obstante, si se dan situaciones de sobrecalentamiento, las consecuencias sí pueden ser mucho peores.

Cuando una batería se sobrecalienta, el sistema químico de su interior empieza a formar burbujas con los gases y estos comienzan a agrietar los electrodos en los que se encuentran hasta que pueden salir al exterior a mucha presión. Los electrolitos en los que está la batería hierven y, en el peor de los casos, provocan la combustión del terminal. En el mejor de los escenarios, ‘sólo’ se nos deformará y quedará inservible, pero al menos no nos habremos quemado el muslo, la mano, o algún mueble.

Entonces, cuando no se sobrecalienta de forma natural (acercarlo demasiado a una estufa, por ejemplo), ¿cómo es posible que también ocurran casos así? Un problema habitual dentro de lo extraño de estos sucesos es un simple defecto de fabricación. En los últimos años se están vendiendo casi 1.500 millones de teléfonos móviles anuales, por lo que es normal y lógico que en algunos casos haya alguna pequeña tara que pueda terminar provocando una combustión.

El reto de hacerlas pequeñas

Otro factor que ayuda a entender estos fallos es la miniaturización que vemos de componentes: procesador, almacenamiento, memoria… y también batería. Todo se basa en introducir cada vez más en menos. Si lo piensas, el volumen de nuestros smartphones no ha crecido demasiado en los últimos años -normalmente lo que hemos ganado en área lo compensa la reducción de grosor-, pero sí ha crecido de forma notable sus capacidades, es decir, todo lo que es capaz de hacer, y en qué tiempo, y de qué forma.

Esta miniaturización puede llegar a afectar en cierta forma a las baterías: cuando se tiene menos margen en tamaño, los fallos son más susceptibles de llegar. La arquitectura de estos componentes se basa en dos partes, el ánodo y el cátodo (electrodo negativo, electrodo positivo) que no pueden tocarse, cosa que evita un separador de plástico colocado entre ambos. Si se tocan, se produce la combustión, y eso fue exactamente lo que ocurrió con el Note 7: se añadió una densidad tan grande a la batería (muchos mAh en poco espacio) que el sistema falló.

Esta posibilidad y los sucesos con varios fabricantes que hemos visto no deben, en cualquier caso, preocupar a nadie. Lo importante es no exponer la batería a ninguna situación límite que pueda terminar mal, como un aumento muy elevado de la temperatura, o tratar de manipularla haciendo alguna perforación, por ejemplo. Eso, y sólo confiar en baterías oficiales del fabricante, en caso de que decidamos sustituirla.

Si hacemos un uso normal siguiendo las indicaciones de la marca, únicamente podría ocurrir algo en el caso del mencionado defecto de fabricación. Y por supuesto que ese riesgo existe, pero es mínimo.

 

 

Fuente: la Sexta